Martínez-Almeida: "Madrid no quiere ser Miami; quiere competir con ella desde su propia identidad"

De izquierda a derecha: Martínez-Almeida, Rodrigo Pinedo, Arnau Pérez Valero y Fernando Caballero,
De izquierda a derecha: Martínez-Almeida, Rodrigo Pinedo, Arnau Pérez Valero y Fernando Caballero,
29 de abril de 2026

The New Madrid Post arranca su historia hoy con el firme propósito de celebrar el dinamismo, la luz y la transformación de una capital que nunca se detiene. Para este estreno de lujo, Fernando Caballero —autor de Madrid DF y pensador privilegiado de la realidad urbana— se encuentra con el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, en una charla que se traslada a cada rincón de la ciudad.

En este encuentro inaugural, recorremos ese Madrid que aspira a convertirse en un referente mundial de bienestar, explorando la hoja de ruta de una ciudad que busca el equilibrio perfecto entre su pujante capacidad económica y la calidez de sus barrios. Desde la ambiciosa proyección de Madrid Nuevo Sur hasta las claves para atraer el talento internacional sin perder la esencia vecinal, Caballero y Almeida analizan las "buenas noticias" que definen el futuro de la metrópoli. Es el pistoletazo de salida para un nuevo espacio informativo que, al igual que nuestra ciudad, apuesta por la innovación, el talento y el orgullo de vivir Madrid.

Alcalde, gestiona usted una de las capitales más vibrantes del mundo. ¿Cómo consigue mantener intacta esa mirada de vecino que disfruta paseando por sus barrios y escuchando de primera mano lo que Madrid necesita cada mañana?

Si no quedara esa vertiente de ciudadano, sería imposible ser alcalde. Habitualmente digo que los alcaldes y los concejales somos quienes mejor sentimos las demandas porque tenemos que estar a pie de calle. Si no estás ahí, mejor no te dediques a esto; tienes que tener la capacidad de escuchar y saber qué problemas viven los vecinos en su día a día. Sigo teniendo la misma ilusión de cuando no era alcalde de pasear por estas calles; estoy enamorado de Madrid y me apasiona servirla desde donde me toque.

Es muy conocido su hábito de ir caminando a muchos de sus compromisos. ¿Qué siente cuando los madrileños se le acercan durante esos trayectos para compartir sus inquietudes?

Me organizo para que así sea porque andar forma parte de mi trabajo. Esta misma mañana [el lunes 27], por ejemplo, he ido caminando con el alcalde de Lisboa hacia nuestra reunión. La gente se me acerca con total tranquilidad y me dice lo que ve bien y lo que cree que podemos mejorar. Me hablan de la limpieza, de las frecuencias del autobús o de cómo mejorar la experiencia de los cortes de tráfico en eventos como el Maratón. Para mí, esas críticas sobre temas que a veces parecen menores son, en realidad, tremendamente importantes, porque lo que quiero es que la gente se sienta feliz y orgullosa de vivir en Madrid.

El alcalde de Madrid junto a los consejeros de The New Madrid Post
El alcalde de Madrid junto a los consejeros de The New Madrid Post -

A veces se ha comentado que su modelo para la capital se inspira en el de Miami. ¿Cómo puede una ciudad con una realidad tan distinta a la nuestra servir de referencia para el Madrid que usted proyecta?

Quiero hacer una precisión importante: yo no he dicho que nuestro modelo sea Miami. Lo que siempre he mantenido es que no entiendo por qué los iberoamericanos consideraban que Miami era su lugar natural para establecerse y no lo era Madrid. Mi planteamiento es que nosotros tenemos que ser capaces de competir con Miami, porque el lugar natural donde los iberoamericanos pueden y deben estar es la ciudad de Madrid.

Tenemos unos vínculos históricos, culturales, económicos y lingüísticos tan intensos que no tiene sentido que elijan Miami antes que Madrid. Pero quiero ser muy claro: yo no quiero que seamos Miami, yo quiero que seamos Madrid. Nosotros no pretendemos que esta ciudad adopte la identidad de ninguna otra ciudad de fuera. Creemos firmemente en que Madrid debe tener su propia identidad, su propio proceso de crecimiento y, sobre todo, su propio equilibrio en ese desarrollo.

Si tuviera que definir qué quiere que sea Madrid para las próximas generaciones, ¿cuál sería la palabra clave?

Quiero que Madrid se identifique con la palabra equilibrio. Creo que ahí es donde Madrid es verdaderamente competitiva. Cuando hablo de equilibrio, me refiero a ser capaces de que sea una ciudad en la que merezca la pena estar porque hay oportunidades profesionales, pero también por su calidad de vida y servicios públicos. Es muy difícil encontrar una ciudad de nuestra dimensión con esa capacidad económica y, al mismo tiempo, con ese nivel de bienestar. Ese equilibrio es donde nosotros tenemos la capacidad de ser una referencia mundial.

El consejero de TNMP Fernando Caballero junto al alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida
El consejero de TNMP Fernando Caballero junto al alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida -

La vivienda es el gran reto de nuestro tiempo. ¿Qué medidas transformadoras está impulsando el Ayuntamiento para garantizar que Madrid siga siendo un lugar donde todos puedan construir su proyecto de vida?

La vivienda es la clave para que la gente se quede a vivir en Madrid y sustente su vida. Nuestro foco principal está en aumentar la oferta, porque el problema fundamental es que no se ha construido lo suficiente para atemperar el exceso de demanda actual. Por un lado, hemos desbloqueado desarrollos urbanísticos clave como la Nueva Centralidad del Este, en la que ya estamos trabajando.

Pero también entendemos que no basta con los nuevos desarrollos; estamos actuando con audacia sobre la ciudad ya construida con medidas que nunca se habían adoptado. Estamos transformando edificios terciarios y dotacionales en viviendas residenciales. Lo hacemos, además, con un esquema de compromiso social: estos edificios deben estar en régimen de alquiler y la renta no puede superar el 30 % de los ingresos de la unidad familiar del entorno.

Además, hemos abierto un debate imprescindible para el futuro: la redensificación. No tiene sentido, por ejemplo, que en desarrollos como Valdebebas los costes de urbanización sean desproporcionados con avenidas de cuatro carriles por sentido para el número de personas que viven allí. Queremos ciudades más eficientes y sostenibles. Los resultados de este esfuerzo son tangibles: bajo mi gestión, el parque público de viviendas del Ayuntamiento se ha incrementado en un 40 %, y dejaremos más de 4.500 viviendas de saldo positivo al acabar esta legislatura.

Usted afirma con orgullo que "el futuro de Madrid pasa necesariamente por el sur". ¿Cómo se materializa exactamente esta apuesta por el reequilibrio territorial y la igualdad de oportunidades para todos los madrileños?

Se materializa garantizando estándares de calidad en cada rincón de la ciudad. Para mí, la igualdad de oportunidades significa que tu origen socioeconómico no determine tu capacidad de progresar; por eso apostamos por el ascensor social a través de la educación y una red sólida de servicios públicos. Queremos que el transporte, la seguridad y los servicios de conciliación —como el cheque infantil o las escuelas infantiles— lleguen hasta el último barrio de Madrid.

En el sur, estamos impulsando una operación histórica: Madrid Nuevo Sur, en los terrenos de Abroñigal. Es nuestra gran oportunidad para crear una nueva centralidad logística, artística y económica que traccione todo el talento de la zona. Contamos con la ventaja de la experiencia: ya sabemos lo que costó sacar adelante Madrid Nuevo Norte y qué hacer para no tardar otros treinta años. Queremos conectar esta nueva centralidad con zonas que ya funcionan magníficamente, como Méndez Álvaro, buscando esa mixtificación de usos que tanto éxito ha tenido.

En definitiva, el sur está maduro para dar un salto cualitativo. Se trata de poner el foco en la generación de talento y en infraestructuras que marquen el futuro de Madrid, asegurando que cada vecino, viva donde viva, se sienta feliz y orgulloso de su ciudad.

Madrid es una capital con una proyección internacional imparable, pero eso conlleva el reto de mantener la cohesión social. ¿Cómo trabaja el Ayuntamiento para que el progreso llegue a cada hogar y para asegurar que la desigualdad se corrija de forma efectiva en toda la ciudad?

Eso se corrige garantizando a todas las personas que viven en Madrid dos cuestiones fundamentales. Primero, la igualdad de oportunidades: el entorno socioeconómico no debe condicionar la capacidad de progresar en la sociedad. Esto tiene una relación directa con la capacidad de generar oportunidades educativas, ya sean escolares, universitarias o de formación profesional; es decir, que tu origen no determine el acceso al ascensor social.

En segundo lugar, generando políticas públicas con estándares mínimos que alcancen a cualquier persona en cualquier sitio que viva en Madrid. Si el transporte público llega a cada rincón, si la Policía Municipal llega al último barrio y si aplicamos la conciliación a través de las escuelas infantiles o el cheque infantil en toda la ciudad, generamos un estándar de servicios públicos que permite vivir adecuadamente con independencia de tu situación económica.

Martínez-Almeida en The New Madrid Post
Martínez-Almeida en The New Madrid Post -

A veces surgen debates sobre si las prioridades de inversión están equilibradas entre los grandes proyectos y la atención social. ¿Qué cifras y hechos concretos definen la apuesta social de su gestión en los barrios?

Frente a las críticas, están la realidad de los hechos y las cifras. La realidad es que el Ayuntamiento de Madrid gasta hoy cien euros más per cápita en servicios sociales que cuando llegamos al Gobierno, y eso teniendo 250.000 personas más. En vivienda, el parque público del Ayuntamiento se ha incrementado en un 40 % durante mi mandato: recibí diecisiete viviendas de saldo positivo y vamos a dejar más de 4.500 cuando acabe esta legislatura.

Además, si atendemos a los números sociales, nunca ha habido una red de atención y protección como la que hay en estos momentos. Solo hay que ver las dotaciones y equipamientos construidos: nunca se había hecho una inversión en una zona verde de Carabanchel como la del Parque Manolito Gafotas, con más de seis millones de euros, o el itinerario peatonal en pleno corazón de Usera, con una inversión de diez millones. Estamos mejorando las condiciones de El Cañaveral y vamos a presentar la mejora de todo el entorno del Scalextric en Puente de Vallecas. Al final, cuando tienes una mayoría como la nuestra, es porque la realidad de la ciudad no es tan mala como algunos dicen.

Es sabido que su partido, el Partido Popular, utiliza la palabra "libertad" como bandera política. Sin embargo, muchos ciclistas en Madrid sentimos que nuestra libertad se ve atropellada, literalmente, por el vehículo privado. ¿Por qué le cuesta tanto a la ciudad equilibrar el espacio para la bicicleta en el centro y equipararse a otras grandes capitales europeas?

Es un debate que tiene dos planos: el de la utilización y el de las infraestructuras. Si miramos la utilización, el éxito es rotundo: BiciMad tuvo trece millones de usuarios el año pasado, frente a los tres millones que tenía cuando llegamos al Gobierno. Esto ha sido posible porque hemos llevado el sistema a los veintiún distritos, multiplicando por tres el número de bicicletas y por dos el de estaciones. Prácticamente vivas donde vivas, tienes una estación a quince minutos.

En cuanto a la infraestructura, somos conscientes de que los "carriles 30" son complicados e incómodos; el ciclista tiene una percepción de inseguridad porque, de hecho, son peligrosos e indiscutiblemente generan esa sensación. Por eso, en cualquier reforma urbanística que estamos acometiendo ya incluimos carriles bici para dar continuidad a la red. Aun así, debemos ser realistas: el uso de la bici representa el 1,5 % de los desplazamientos diarios en Madrid y no podemos ignorar el resto de modos de movilidad.

Por cierto, en relación con la movilidad, quiero ser muy claro con la polémica sobre las multas: hablar de un "afán recaudatorio" es un mensaje profundamente irresponsable. En una ciudad con catorce millones de desplazamientos al día, la seguridad vial es prioritaria. Las multas no son por las zonas de bajas emisiones, sino por saltarse semáforos, pasos de cebra o conducir bajo efectos de sustancias; conductas que ponen en riesgo la seguridad de todos. El año pasado, la recaudación por multas fue de 250 millones de euros, apenas el 5 % de nuestro presupuesto, en un ejercicio donde tuvimos un superávit de 480 millones. No dependemos de las multas para nuestra estabilidad presupuestaria. Me encantaría que la recaudación fuera de cero euros, porque eso significaría que no hay problemas de seguridad vial en Madrid.

Las ciudades globales compiten hoy en la economía del conocimiento y Madrid tiene un recurso extraordinario que no necesita importar: las "neuronas". Sin embargo, vemos a ingenieros o arquitectos de países iberoamericanos conduciendo VTC, o incluso a personas que fueron jueces trabajando en el servicio doméstico. ¿Cómo podemos rescatar todo ese talento que ya está en la ciudad para que sus conocimientos no se pierdan y puedan aportar en sectores estratégicos como la educación o puestos técnicos cualificados?

Esa es una reflexión fundamental. Primero, debemos plantearnos qué lleva a profesionales titulados —médicos, arquitectos o economistas— a tener que huir de sus países. Una vez aquí, el problema principal es que no contamos con una homologación de títulos que sea verdaderamente eficaz y rápida. No tiene sentido que, teniendo necesidades en sectores como la medicina, no permitamos a estos profesionales validar sus conocimientos en un corto espacio de tiempo.

Madrid no puede limitarse a ser solo una ciudad de servicios y ocio; debemos generar una economía cualificada. Para cerrar la brecha entre los salarios y el coste de vida, necesitamos alzar la cadena de valor de los salarios mediante la creación de empleos de alta cualificación.

Es frustrante que jóvenes formados en nuestras instituciones digan que se quedarían en Madrid si tuvieran un trabajo acorde a su rendimiento académico. Por ello, nuestra estrategia pasa por atraer grandes empresas basándonos en dos variables: un marco normativo, fiscal y laboral estable, y una excelente calidad de vida para sus empleados. Hoy en día, los profesionales cualificados eligen dónde vivir en función del bienestar que la ciudad les ofrece, y Madrid tiene ahí una capacidad de atracción enorme que debemos aprovechar para integrar todo ese talento.

Usted conoce cada rincón de la capital, pero siempre hay lugares que guardan un significado especial. ¿Cuáles son esos tres sitios que recomendaría para disfrutar de la esencia de Madrid?

Tengo tres muy claros. El primero lo descubrí cuando era concejal de la oposición: el paseo de la Dirección. Es un lugar que nunca se cita, pero que tiene, sin ninguna duda, las mejores vistas de Madrid. Si tuviera que elegir un parque para que los niños disfruten, me quedaría con el de Manolito Gafotas; me encantó el resultado de lo que hicimos allí. Y para un momento especial o un rato romántico, mi elección sería perderse por los Jardines de Sabatini.

En ese contacto diario con los vecinos, ¿cuál es la petición más curiosa o entrañable que le han hecho llegar?

Me piden muchas cosas, pero hay algo que se repite y que siempre me resulta curioso y entrañable: hay muchos madrileños a los que les hace una ilusión enorme que sea el alcalde quien los case. Es una de esas peticiones personales que reflejan la cercanía que tenemos en el Ayuntamiento con la gente.

Si ahora mismo tuviera que lanzar un bando o un mensaje a todos los madrileños, ¿qué les pediría para mejorar nuestra convivencia?

Les pediría, de corazón, que seamos mucho más conscientes de la importancia de la seguridad vial. Es fundamental que todos respetemos las normas, como no saltarse los semáforos, para que nuestras calles sean seguras para todos.

Estamos en el 40º aniversario del fallecimiento de Enrique Tierno Galván. Usted ha impulsado un acto institucional para honrar su memoria. ¿Qué legado rescataría de su figura para el Madrid de hoy?

Aunque ideológicamente tengamos poco que ver, creo que es fundamental honrar la memoria de quienes dejaron una huella en esta ciudad. Tierno Galván consiguió una aceptación popular y una marca de ciudad admirables. De hecho, vamos a reeditar sus bandos, que son maravillosos.

Incluso en decisiones que en su día fueron controvertidas, como cerrar el Retiro al coche privado, el tiempo le ha dado la razón. Aquello fue una decisión lógica para preservar nuestra principal joya natural. No tiene sentido que el Retiro fuera una calle; hay pocas ciudades en el mundo con un parque así en su centro.

Para terminar, se le ve especialmente ilusionado con el nuevo Plan Estratégico Municipal. ¿Es este el gran legado que quiere dejar a la ciudad?

Absolutamente. Seguramente será una de las tres o cuatro mejores cosas que habré hecho como alcalde. La gran revolución es el visor urbanístico, una herramienta que nos permite tomar decisiones basadas en datos reales y no solo en impresiones.

Gracias a este visor, podemos saber exactamente cuántos jóvenes hay en una zona antes de poner un centro juvenil, o si de verdad hace falta una comisaría en un punto concreto. Incluso nos ayuda a decidir sobre la densificación de calles estrechas en barrios como Tetuán basándonos en parámetros técnicos. Es pasar de la abstracción a una gestión inteligente y autónoma para mejorar la vida de los vecinos.

 

El alcalde de Madrid junto a Rodrigo Pinedo, Fernando Caballero y Arnau Pérez Valero
El alcalde de Madrid junto a Rodrigo Pinedo, Fernando Caballero y Arnau Pérez Valero -