Museos de pintura y escultura más allá del Paseo del Arte

Fresques de Franciso de Goya 1798,
Fresques de Franciso de Goya 1798,

Ideas menos conocidas pero muy atractivas para conocer el patrimonio artístico que hay en Madrid

(Redactor)
29 de abril de 2026

La popularidad y excepcionalidad del Paseo del Arte atrae a millones de visitantes de todo el mundo. Es habitual ver colas en las entradas del Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza, pero Madrid tiene decenas de museos de arte que merecen una visita. Administraciones públicas, fundaciones privadas e incluso zonas al aire libre acercan el patrimonio artístico a madrileños curiosos y a turistas que ya han cumplido con las visitas catalogadas como must.

Esta ruta empieza en la institución artística más antigua de España, la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Ofrece a visitantes 1.400 pinturas, 600 esculturas y unos 15.000 dibujos de arte español, italiano y flamenco. A pesar de encontrarse en plena Gran Vía, sus salas están menos masificadas que las del Paseo del Arte. Entre otros tesoros, cuenta con 13 obras de Goya, quien ingresó a la Academia en 1780. El continente, el contenido, la historia y las colecciones hacen de la Academia uno de los mejores ejemplos de la riqueza artística española.

El visitante interesado en la figura de Francisco de Goya tiene casi obligada la parada en la Ermita de San Antonio de la Florida, que forma parte del conjunto arquitectónico del Palacio Real. Custodia los restos del pintor aragonés desde 1919, quien elaboró los frescos de la cúpula. El edificio en sí mismo también merece una visita, puesto que es uno de los mejores ejemplos del neoclásico madrileño.

Siglos XIX y XX, hasta las puertas del XXI

No muy lejos de la Ermita, el Museo del Romanticismo recrea la vida y las costumbres de la alta burguesía del siglo XIX a través de sus pinturas, mobiliario, joyas e incluso muñecas. Aquí, el arte es un fin en sí mismo, pero también un vehículo para comprender un período histórico y un movimiento cultural. El antiguo palacio del Marqués de Matallana abre sus puertas para que los visitantes puedan disfrutar de Goya, Esquivel, Madrazo, Alenza y los hermanos Bécquer. Entre sus sorpresas, esconde un encantador jardín interior donde disfrutar de un café, en un ambiente recoleto.

En la calle de Juan Bravo, la Fundación Manuel Benedito muestra las obras de este discípulo valenciano de Sorolla en la que fue su casa-estudio. Benedito marcó la transición entre los siglos XIX y XX. Además de por sus retratos de la alta sociedad, también destacó por sus paisajes y bodegones. Hay que concertar la visita con antelación.

A pocos metros de allí, entre las calles de Serrano y Castellana, el Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana casi pasa desapercibido para los viandantes. Alberga una excelente colección de obras de los mejores artistas españoles del siglo XX: desde Chillida hasta Miró, pasando por Subirachs, Eduardo Sempere o Julio González. Esta infraestructura fue la primera aproximación española a las corrientes museológicas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, que apostaban por crear exposiciones al aire libre, e integrarlas en el entorno.

Volviendo hacia el punto de inicio de este recorrido, el Museo de Arte Contemporáneo replica el despacho de Ramón Gómez de la Serna, protagonista de las vanguardias artísticas madrileñas. Con esta iniciativa, el Centro de Cultura Contemporánea Condeduque continúa repensando su colección permanente –integrada por pinturas, esculturas, fotografías, estampas y dibujos– y la entrelaza con el universo de Gómez de la Serna.

Sobre el autor

THE NMP
TNMP

Redactor

Ver biografía
Etiquetas