¿Qué es el Ibex? De la creación de la Bolsa de Madrid a los mercados de hoy

En el número 1 de la Plaza de Lealtad, entre el Paseo del Prado y el Parque del Retiro, está ubicado el monumental Palacio de la Bolsa de Madrid.
En el número 1 de la Plaza de Lealtad, entre el Paseo del Prado y el Parque del Retiro, está ubicado el monumental Palacio de la Bolsa de Madrid.

En España hay cuatro bolsas que operan bajo un mismo paraguas: además de Madrid, están Barcelona, Bilbao y Valencia

01 de septiembre de 2026 a las 08:00h

Madrid no es Wall Street pero la Bolsa española está entre las diez más importantes del mundo en nuevos flujos de financiación. En el número 1 de la Plaza de Lealtad, entre el Paseo del Prado y el Parque del Retiro, está ubicado el monumental Palacio de la Bolsa de Madrid. A pesar de haber sustituído los gritos propios de las películas estadounidenses por un silencio tranquilo con la digitalización de su actividad, el selectivo español mueve de media 7.239 millones de euros diarios. Su índice de referencia es el Ibex-35.

La bolsa y el Ibex son protagonistas de la vida económica y política del Estado, e incluso del continente, pero ¿qué son exactamente y por qué tienen tanta incidencia en la cosa pública?

 

Un mercado de acciones (y no de alimentos)

Las bolsas son espacios de encuentro entre empresas –quienes necesitan fondos para realizar su actividad– y ahorradores –que aspiran a obtener ganancias con los recursos de los que disponen–. Así pues, son un importante motor para la actividad económica y el crecimiento.

Desde Grecia y Roma, las personas intercambian productos a los que atribuyen un valor económico, fijado a partir de su disponibilidad y la demanda que generan. Mientras que en un mercado municipal los interesados comercializan con tomates, lechugas y pescado, en las bolsas lo hacen con acciones, bonos, derivados y otros instrumentos financieros.

El Palacio de la Bolsa de Madrid.

La Bolsa de Madrid fue la primera formalización de estos espacios de negocio en España, con su nacimiento en 1831. Las primeras empresas que saltaron al parqué para conseguir recursos fueron bancos, ferroviarias y siderúrgicas. Después, llegaron las bolsas de Bilbao (1890), la de Barcelona (1915) y la de Valencia (1980). Y es que, aunque periódicos y noticiarios hablen de ‘la Bolsa’, formalmente en España hay cuatro.

 

Bolsas y Mercados Españoles (BME): el Ibex-35 como brújula

Las cuatro bolsas están gobernadas por Bolsas y Mercados Españoles (BME), una sociedad que a día de hoy es propiedad del grupo suizo SIX. Al salir a bolsa, las empresas empiezan a cotizar: ponen un activo financiero en el mostrador, y los inversores e intermediarios negocian para comprarlo y venderlo. Mientras que en el mercado primario son los agentes que buscan financiación quienes venden los activos –por ejemplo, una empresa pone en venta sus propias acciones para conseguir recursos–, la bolsa es el fundamento del mercado secundario, donde los activos circulan libremente de mano en mano.

Desde finales del siglo XX, los intercambios realizados en las cuatro bolsas quedan recogidos en un único libro de órdenes gracias al Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE). Esta innovación permitió al selectivo español registrar muchas más transacciones y disparar su volumen. Prácticamente acabó con los gritos y los corros más propios de las películas que de la realidad.  

Las primeras empresas que saltaron al parqué para conseguir recursos fueron bancos, ferroviarias y siderúrgicas.

En este contexto, los actores que intervenían en la bolsa española empezaron a necesitar una herramienta para saber con un simple vistazo cómo evolucionaba el selectivo en su conjunto. Acababa de nacer el Ibex-35, un número que resume el comportamiento de las 35 compañías más negociadas, es decir, aquellas que despiertan más interés entre los inversores. Un comité técnico decide trimestralmente quiénes entran a formar parte del índice. 

En 2025 hay empresas energéticas –como Iberdrola, Naturgy, Endesa o Repsol–, de la industria y la construcción –son ejemplo, Cementos Molins, Ferrovial y Talgo–, especializadas en bienes de consumo –Adolfo Domínguez, Inditex o Pescanova–, en servicios –Aena, Atresmedia o los hoteles Meliá– y en tecnológicas y ‘telecos’ –como Telefónica, Cellnex o Indra–.

 

De visita a los parqués

La tecnología democratiza hoy el acceso a una actividad que antes quedaba restringida a unos pocos En paralelo, el Palacio de la Bolsa de Madrid también abre sus puertas para dar a conocer el corazón del capitalismo madrileño con visitas guiadas que hay que reservar con antelación. 

El edificio está lleno de simbología e historia. Su monumentalidad hizo que el presupuesto para su construcción, que partía de 500.000 pesetas recaudadas con una cuota de cincuenta céntimos por la a usuarios y visitantes, se disparara hasta los 3 millones. El Caduceo de Mercurio, dios de la Bolsa, supervisa el edificio recordando que la velocidad y la prudencia son los pilares de la actividad financiera. El imponente Salón de Pasos Perdidos ha sido hogar de cuchicheos y secretos durante las sesiones, mientras que el Salón de Cotizar continúa en el imaginario colectivo a través de los directos de los medios de comunicación informando sobre el comportamiento del selectivo español a diario. 

El recorrido por el presente y pasado de la Bolsa Española también pasa por la Galería de los Fisgones, la Cúpula y, claro está, el Reloj. A pesar de acoger actividad divulgativa, el Palacio de la Bolsa de Madrid es prácticamente el único de los edificios del mundo bursátil que continúa operando como aquello para lo que nació: ser un lugar de encuentro financiero.