X

X escribe en The New Madrid Post y no piensa contar mucho más. El nombre lo toma de la artista de Biografía de X, de Catherine Lacey, que cambió tantas veces de identidad que al final solo quedó su obra. Le pareció un buen plan. De día tiene un trabajo bastante convencional. O eso dice. Basta que alguien le asegure que algo no se puede para que lo intente. Cuida mucho de los suyos. Le van las lecturas densas y las distancias largas. Tiene un pie a cada lado del océano y sabe que “ahorita” y “ahora mismo” no significan lo mismo, aunque los use con idéntica impuntualidad. Hans Castorp subió a la montaña para pasar tres semanas y se quedó siete años; ella le entiende perfectamente. Sus mejores horas son las que el resto del mundo todavía no ha estrenado, y casi todas empiezan con un café. La X marca el lugar. Lo demás, que lo despeje el lector.